Así funciona un irrigador bucal
Usar
un irrigador bucal antes del cepillado y el hilo dental puede ayudar a
desprender los restos de comida, lo que facilita su posterior retirada con el
hilo dental. Si se utiliza después del cepillado y el hilo dental, un irrigador
puede retirar los restos de comida acumulados en las zonas más difíciles. Es
muy fácil de usar. Solo tienes que seguir estos sencillos pasos:
Conéctalo
a la fuente de agua: esta puede ser un grifo o, simplemente, llenar el depósito
con agua templada.
Colocación:
coloca la boquilla en tu boca y, empezando por las muelas, sujeta el irrigador
separado de los dientes y de las encías. Es mejor que te inclines sobre la
pila, para no salpicar agua sobre la encimera cuando lo enciendas.
Selecciona
la presión y enciéndelo: puede tener un botón de encendido u otra forma de
graduación, en función del modelo. Empieza con el nivel más bajo y auméntalo
progresivamente. Asegúrate de que la presión es alta, pero que no molesta.
Puedes juntar los labios para evitar que el agua salpique, pero asegúrate de
que el agua cae en la pila.
Sigue
la línea de la encía: pasa por todos los dientes y dirige el chorro de agua
hacia la línea que dibuja la encía con el diente, y entre todos los espacios
interdentales. Recorre la parte superior del diente, la base de la encía y
todos los espacios interdentales. Dispara el chorro durante dos segundos sobre
cada diente, y repite el proceso tanto en la cara interna como externa de los
dientes, hasta haber repasado toda la boca. Deberías tardar unos dos minutos.
Vacía
el depósito: cuando hayas acabado, apaga el dispositivo, retira la boquilla y
vacía el agua sobrante. Si dejas agua en el depósito, podrían proliferar
bacterias.


